Y en invierno, llega la condensación….

Ayuda y consejos para evitar la condensación en tu piso de alquiler

Con el frío, buscamos la manera de mantenernos calentitos de la manera más cómoda posible por lo que la calefacción acaba puesta durante horas, abusamos de las duchas calientes, nos da miedo abrir las ventanas… y, al final, aparece la odiosa condensación y necesitas ayuda.

La condensación se da cuando el vapor de agua se convierte en líquido y se enfría; principal motivo por el que estamos más expuestos a ella durante el invierno. Pero, más allá de algo estético, la condensación puede llevar a problemas de humedad que no sólo son dañinos para nuestro hogar, sino también para nuestra salud.

¿De dónde viene? Pues puede aparecer por cosas tan rutinarias como cocinar, las ya mencionadas duchas, la calefacción, secar la ropa o planchar, así como la falta de ventilación o posibles fugas de agua dentro de las paredes. También decir que, este tipo de daños, no suele cubrirlos el seguro. Por lo tanto, es importante evitar que aparezcan las consecuencias de la dichosa condensación.

¿Qué puedo hacer para evitarlo? ¿Dónde busco ayuda?

Como en otras ocasiones, hemos recurrido a la opinión y a la ayudad de los expertos. En este caso lo hemos hablado con Manuel Pradillo, arquitecto y director técnico de P76 Construcciones y esto es lo que nos ha dicho:

  • Ventilar: abrir las ventanas durante unos 10 minutos todos los días es la medida más fácil y barata (puedes aprovechar los ratos en los que tengas que salir para hacerlo). Si tienes una ventana en la cocina o el baño, ábrelas tras usarlos. Es muy importante para que salga todo el vapor de agua acumulado.
  • Materiales aislantes: El vidrio no es un aislante por lo que las ventanas son las primeras en condensarse. Si tenías pensado cambiar las ventanas es aconsejable que pongas unas ventanas con doble o triple acristalamiento, ya que, no sólo mejoran el aislamiento térmico, sino también el sonoro. Un auténtico 2×1.
  • Pinturas transpirables: Al contrario que las pinturas impermeables, las transpirables dejan salir el vapor de agua en lugar de atraparlo en la pared y aíslan la humedad.
  • Cajas antihumedad: Normalmente son bastante pequeñas así que puedes colocarlas en sitios dónde ni siquiera las veas. Tienen sales granuladas que ayudan a reducir en un 50% la humedad y además, suelen ofrecer recambios; por lo que no tendrás que comprar una caja nueva cada vez que se gaste la que ya tienes.

Algunas de estas opciones no estarán disponibles si eres inquilino pero, en ese caso, podemos darte algunos trucos más:

  • La mayor parte de la condensación se da en el cuarto de baño y especialmente con las duchas así que, por matemática pura, duchas más cortas y no tan calientes equivalen a menor condensación.
  • Evitar secar la ropa dentro de casa, hace que la humedad aumente alrededor de un 30% y favorece la aparición de hongos y moho.
  • Cerrar puertas y abrir ventanas: Si una habitación tiene condensación lo aconsejable es que abramos la ventana de esa habitación pero manteniendo la puerta cerrada, de modo que la condensación no pase al resto de habitaciones. Además, si estamos en invierno y con la calefacción encendida, al no abrir las puertas evitaremos que el resto de las estancias se enfríen.
  • La calefacción más baja, y que así la diferencia de temperatura entre interior y exterior no sea tan alta. La recomendación es que tengamos la calefacción entre los 19 y los 21°C.
  • En el caso de tener que eliminar moho, este se puede quitar con lejía o, incluso, detergente, si no tenemos productos especiales para quitarlo.

Autora: Sofía Blázquez

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