Evita estos errores para que no peligre la devolución de la fianza de alquiler

La devolución de la fianza de alquiler siempre es un tema muy sensible y su gestión suele acarrear situaciones desagradables entre los usuarios/inquilinos y los propietarios de los alojamientos. Sigue leyendo esta entrada y conocerás algunos consejos y advertencias que, si los sigues, harán tu salida del piso de alquiler o del piso compartido mucho más sencilla y no harás que peligre la devolución de la fianza.

¿Qué es una fianza?

Aunque parece que todo el mundo lo sabe, algunas veces se olvida. La fianza es un depósito monetario que se utiliza como garantía ante posibles desperfectos que el inquilino pudiera realizar sobre la vivienda o sobre los bienes que ella contenga.

Teniendo esto claro, las cosas suelen ser más sencillas. Lo que ocurre es que, muchas veces, se nos olvida.

Devolución de la Fianza: evita los desperfectos sobre la vivienda

Parece que cuando hablamos de desperfectos en la vivienda sólo entendemos por ellos grandes «catástrofes» (cristales rotos, paredes caídas o algo similar)

Pero no, los desperfectos sobre la vivienda pueden producirse por una falta de atención en cuestiones muy cotidianas. Aquí te dejamos unos ejemplos que debes de tener en cuenta para evitar tener problemas con la devolución de la fianza de tu piso de estudiante.

Condensación: en una entrada anterior ya te hablamos de los problemas, sobre todo en invierno, que pueden derivarse de la condensación. Este siempre es uno de los grandes escollos que adoptando unas mínimas rutinas se pueden evitar.

La condensación se genera cuando el vapor de agua se convierte en líquido y se enfría. Se suele dar en aquellas zonas en las que hay más humedad: cocina y baño, aunque también puede aparecer en aquellas estancias en las que no se produce una ventilación adecuada.

Por lo tanto, siempre que puedas:

Evita tender dentro del alojamiento. Si lo haces, ventila bien la estancia para que no se concentre la humedad. Lo mismo podemos decir cuando usas la plancha de vapor. Intenta planchar con las ventanas abiertas o ábrelas cuándo acabes. Las duchas y «el guisar» también generan una gran cantidad de vapor. Una vez que te duches, o mientras que estás guisando, ventila el baño o abre las ventanas cunado cocines. Por último, ten la calefacción a una temperatura razonable (19º- 20º grados es un nivel óptimo y respetuoso con el medio ambiente).

Los daños por condensación no los cubren los seguros ya que consideran que es un «mal uso y falta de mantenimiento» por lo que, mantén una rutina y te evitarás problemas a la hora de que te devuelvan la fianza ya que, lo que comienza con una manchita termina con un grave problema de humedad y, por lo tanto, con desperfectos sobre la vivienda.

Rayones en las paredes: Este es otro punto caliente. Tienes que acordarte que estás en una casa prestada y que la debes de cuidar. A nadie le gusta que le devuelvan un coche que has prestado lleno de arañazos. Esto es lo mismo.

Evita por tanto:

«Redecorar» la casa moviendo los muebles de un lado a otro. Lo más normal es que las paredes o el suelo se arañen y son superficies que no se pueden «parchear» por lo que, en muchas ocasiones, la solución pasa por pintar un paño/pared entero/a o cambiar parte del suelo. Además, al mover los muebles te arriesgas a que se rompan. Esto también es un desperfecto sobre la vivienda.

Atascos de agua: Las cocinas y los baños son dos puntos muy sensibles. En ellos se pueden generar desperfectos de graves consecuencias, no sólo para los inquilinos, también para el resto de los vecinos del edificio. Mantener una pequeña rutina evitará problemas.

Acuérdate de:

Recoger los restos de cabello o pelo una vez que te duchas. Todos van al bote sifónico de las duchas y……llega el «atascazo».

Lo mismo para el desagüe de la cocina. No quitar los desperdicios de comida después de fregar es apostar a que se produzca un atasco de graves consecuencias. El agua sale «sí o sí», bien por su cauce natural o, si no puede, seguro encuentra otro camino (una tubería reventada, con pérdidas de agua, filtrándose por las paredes o suelos, etc.)

WC. Este pudiera ser el reino de la celulosa y, en algunos casos, el «cubo de basura» alternativo. Revisa bien los productos que usas para tu higiene personal. No confundas las toallitas húmedas con el papel de baño húmedo y desechable.

Y, por supuesto, por el WC no cabe todo…no lo uses como basurero para evitar sacar la basura. Las consecuencias pueden ser funestas, especialmente para la devolución de la fianza del alquiler.

Calderas/calefacciones y aires acondicionados: Simplemente no los toques. Ya sé que casi todos nos creemos que sabemos de todo pero….no. Es mucho más fácil llamar al departamento encargado del mantenimiento -en nuestro caso el departamento de Tenants- que andar toquiteando cosas que no conoces y que su mal uso comporta un grave riesgo de fuga de gas o de cortocircuito.

Agujeros en las paredes y desprendimientos de estanterías: Los primeros, simplemente, no se pueden hacer. Los segundos, pues lo mejor es aplicar la lógica. Una estantería de decoración no aguanta todo el peso del mundo y, aunque parezca que si lo aguanta, lo normal es que termine cediendo.

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